Comenzamos a hablar, no quiero sonar sin ritmo y ya no se a quien citar para no parecer aburrido, es un temblor eterno el que invade la lengua y las manos, esta tarde conversamos con gestos. Te aseguro la próxima vez será distinto, te aseguro conversaremos infinito. Es un placer acercarme a ti con liviandad y no esperar mas que el recíproco cariño, es la verdad.