Donde diablos estes.Por fin me atrevi a resumir el dolor. Donde diablos estes. Si lo escuchas. No te lo tomes a mal. Todo pasara por el filtro del tiempo y mi imaginacion tramposa. Si te preguntas ¿se ha atrevido a hablar de el y de mi?. observa las lagrimas y considera eso contestado. No incluyo ya mas nombres. Unicamente lo sabras tu, que en cierta manera es lo que pretendia.Una broma desde la distancia. El año del fin del mundo supuestamenteen cierta manera si...el fin de de ti y de mi...algo definible como un pequeño mundo infranqueable para el resto. Como extraños vahos crecimos mas cuando menos agua y luz existian a nuestro alrededor.¿Como pudiste pretender otra cosa? si...me hiciste caminar cuando no queria volver a hacerlo¿como pude pretender gustar al resto? nos conocimos sin raices..en algunos momentos tuve la sensacion de que cada uno de nosotros se arraigo para siempre en el otro.Pero, de cualquier manera, ya era demasiado tarde para nosotros. ¿ como podian pretender asentarse en la tierra dos seres tan volatiles?. Asi que cada uno quizas siga su camino, yo solo siento que tu primer beso abrio en mis labios una herida y espero tu tambien estes loca y triste para creer que solo los besos curaran. Hoy ire tarde a dormir. Te informo. Me imagino que mañana tu te leventaras temprano.
Hada helada en vuelo tu nunca caeras...Tal vez has pensado en renunciar...? yo aun no....tu nunca caeras, tu nunca cambiaras...tal vez has pensado en creecer mas..mas no!..tal vez te conseguiste equilibrar yo no...ven a romper las ventanas...y hacer del caos un arte...voy a romper las ventanas y voy a entrar como el aire..
De Duchamp a las Pussy Riot
Marcel Duchamp dijo que el artista habia vivido atrapado en dos cosas....la tecnica y la belleza. Decia que ahora correspondia desafiar la belleza. Que lo importante es la idea, no importa si se trata de cien mil personas gritando en una calle o una habitacion llena de talco. O a las Pussy Riot gritando con un microfono, guitarras desgarradoras "El arte no es un espejo para reflejar al mundo, si no un martillo para trasformarlo:
La ciudad de las flores locas
Brotan en el cemento mismo, crecen donde no deberían crecer, con una paciencia y voluntad ejemplar logran erguirse con dignidad, sin ninguna estirpe, salvaje, inclasificables para la botánica, una extraña belleza tambaleante, absurda, que adorna los rincones más grises, no tienen nada y nada las detiene, una metáfora de vida incontenible, que paradójicamente, enfrenta mi debilidad.
La ciudad de las flores secas
(La ciudad de las flores secas es aquél lugar donde nos arrojaron a nuestra suerte. Es el paraíso onírico de una sociedad plástico-burguesa que atrae turistas para fotografiarlos junto a los cavares de nuestra dignidad. Donde el descontento es la anestesia que debemos pagar para aguantar un mes más pintando asfalto, simulando flores, pretendiendo sonrisas en este lugar en donde cada cinco minutos se levanta un edificio, donde la civilización es el eufemismo palpable de una sociedad capitalista que no quiere más que seguir así que se destruye cada tarde azotando la cabeza frente a una vitrina. Y quizás es destrucción lo que buscamos en ella, quizás mañana al despertar todo esto se habrá derrumbado, no existiremos pero será lo mejor).
Dialectica Negativa
De derrota en derrota …..nos doblaron la espalda
nos quitaron el habla
nos quitaron tanto… tantos
Pero quedo la rabia… y por ella respiro… y con ella camino
con ella camino….hermano camino
y nos vamos multiplicando,
para que tengas miedo,
para ti tenemos un árbol
que se prendera en tu cuello
me voy haciendo cuchillo y ruido de explosiones
te esta llegando la noche y yo me llamo con tantos nombres
para que tengas miedo
con esta rabia que llevo,
con estos muertos que lloro
con ausentes y escapados
yo rezo para abajo para seguir viviendo
para poder ver el día en que no te estés riendo.
el que quiera la paz , la guerra va hacer….
nos quitaron el habla
nos quitaron tanto… tantos
Pero quedo la rabia… y por ella respiro… y con ella camino
con ella camino….hermano camino
y nos vamos multiplicando,
para que tengas miedo,
para ti tenemos un árbol
que se prendera en tu cuello
me voy haciendo cuchillo y ruido de explosiones
te esta llegando la noche y yo me llamo con tantos nombres
para que tengas miedo
con esta rabia que llevo,
con estos muertos que lloro
con ausentes y escapados
yo rezo para abajo para seguir viviendo
para poder ver el día en que no te estés riendo.
el que quiera la paz , la guerra va hacer….
Dedicado a DLCP
Puedo soportar la mirada del hombre embutido en su traje y abordo de su mercedez clase c, el semáforo tildado de rojo nos encuentra en Americas y Hidalgo, soporto sin rechistar su mirada, que me reduce a una ropa de 70 pesos.
Puedo soportar el mirar inmóvil de la maniquí que me incita a un mundo objetivado, sin movimiento, belleza de aparador. Puedo soportar el mirar del perro moribundo en clama del un hambre que revierte la inteligencia de la nuestra especie, casi puedo puedo soportarla. Y sigo, mirando a los traspuntes, hasta que soporto varias miradas del ventanilla de una oficina, aprieto los dientes hablan todos mis huesos. Mirame, o dire que venciste. Puedo soportar la mirada de dos monjas que crucifican mi piel tatuada, el andar de otra mirada de un hombrero peleando el sueldo en un andamio. Salen del colegio, un montón de miradas, miradas vacias del colegio salesiano. que solo saben de correrse en tarjetas Visa. Pero ya robaste mis sueños y asi soporto la mirada perdida en el horizonte, no dire que perdiste. Veo un charco y por poco soporto mi mirada, tambaleante en el barco ebrio. Pero tus ojos son heridas, pelea, enfrentame si no dire que ganaste. Creo que el miedo no lo sabe. Y tus pestañas son la subversión que tintinea al tiempo. Sabre morir. Pero tu inborranle, intocable como el fuego en un invierno, inborrable como finguir cerrar los ojos. Porque no soporto, la miseria de no ver las ventanas donde canta tu alma, no quiero, partir los parpados en un andar sin tu mirar, teniendo que finguir no mirar a la anciana mendigando dinero. Pero no soporto la ausencia de tu mirada, de mirar desde los andamios improvisados, de que no me vean caerme con el mundo a pedazos, tu mirada mientras el humo de un cigarro profetizaba tu mortalidad, me corrompes los parpados, y quieto me suicido como un puto huracan, y recuerdo y incitas a la vida y a la tumba del marinero, los tersos conejos ya no me quieren ver, y yo no me lo creo, que todo mi mundo sin tus lagrimas se mueran de sed.
fotografia de Javiera Paz Toledo Puga..
Puedo soportar la mirada del hombre embutido en su traje y abordo de su mercedez clase c, el semáforo tildado de rojo nos encuentra en Americas y Hidalgo, soporto sin rechistar su mirada, que me reduce a una ropa de 70 pesos.
Puedo soportar el mirar inmóvil de la maniquí que me incita a un mundo objetivado, sin movimiento, belleza de aparador. Puedo soportar el mirar del perro moribundo en clama del un hambre que revierte la inteligencia de la nuestra especie, casi puedo puedo soportarla. Y sigo, mirando a los traspuntes, hasta que soporto varias miradas del ventanilla de una oficina, aprieto los dientes hablan todos mis huesos. Mirame, o dire que venciste. Puedo soportar la mirada de dos monjas que crucifican mi piel tatuada, el andar de otra mirada de un hombrero peleando el sueldo en un andamio. Salen del colegio, un montón de miradas, miradas vacias del colegio salesiano. que solo saben de correrse en tarjetas Visa. Pero ya robaste mis sueños y asi soporto la mirada perdida en el horizonte, no dire que perdiste. Veo un charco y por poco soporto mi mirada, tambaleante en el barco ebrio. Pero tus ojos son heridas, pelea, enfrentame si no dire que ganaste. Creo que el miedo no lo sabe. Y tus pestañas son la subversión que tintinea al tiempo. Sabre morir. Pero tu inborranle, intocable como el fuego en un invierno, inborrable como finguir cerrar los ojos. Porque no soporto, la miseria de no ver las ventanas donde canta tu alma, no quiero, partir los parpados en un andar sin tu mirar, teniendo que finguir no mirar a la anciana mendigando dinero. Pero no soporto la ausencia de tu mirada, de mirar desde los andamios improvisados, de que no me vean caerme con el mundo a pedazos, tu mirada mientras el humo de un cigarro profetizaba tu mortalidad, me corrompes los parpados, y quieto me suicido como un puto huracan, y recuerdo y incitas a la vida y a la tumba del marinero, los tersos conejos ya no me quieren ver, y yo no me lo creo, que todo mi mundo sin tus lagrimas se mueran de sed.
fotografia de Javiera Paz Toledo Puga..
El mal ya esta hecho
La sangre, canta hasta discurrir el silencio. oh rojo, se evade, oh viva la vida, aun que sea una mierda.
El mundo no se puede acabar ahora. No se puede
acabar. Te he comprado un anillo de plata
para que nunca lo pierdas. Tómalo y toma tus
ojos. Póntelo y ponte tus ojos. La muerte no puede
ser experimentada ni por los vivos ni por los muertos,
escribió William T. Vollmann. La extraña claridad
de esta ventana solo me recuerda a una
gran epidemia.
Y si esto se acaba.
Dime.
¿Qué significa entonces quedarse solo?
acabar. Te he comprado un anillo de plata
para que nunca lo pierdas. Tómalo y toma tus
ojos. Póntelo y ponte tus ojos. La muerte no puede
ser experimentada ni por los vivos ni por los muertos,
escribió William T. Vollmann. La extraña claridad
de esta ventana solo me recuerda a una
gran epidemia.
Y si esto se acaba.
Dime.
¿Qué significa entonces quedarse solo?
Nos venden la felicidad cual refresco. La felicidad
es hidratante y dulce. La felicidad es burbujeante
y suave. La felicidad es una droga cursi
que entra por las uñas y baja por la garganta
cual aspirina triturada (el bote de las pastillas, trá-
gatelo), cual grumo seco de cacao (el bote de los
polvitos, trágatelo), cual aguja, punzando fuertemente
la inocencia. ¿Pero qué es la inocencia?
Alguna vez intenté responder a esa pregunta y
entonces nada volvió a ser lo mismo. Preguntarse
por la inocencia perdida es la mayor barbarie
que conozco. Mírate, has crecido, y cerca de ti
solo veo cucarachas. Y cerca de ti los insectos
saben. Qué corazón tan ridículo. Cuánta pena
dan tus bichitos en el pecho. Mis bichitos cuando
te pienso. Los bichitos en mi débito y mi
pobreza. Madurar es la pobreza. Cuando uno
encuentra cero céntimos, cero algodones, cero
esmaltes, cero respiraciones, cero palpitaciones,
cero cánceres. Cuando sabe que el dinero
es quien dicta nuestra digestión, ¿cómo se puede
ser feliz? Trabajar en lunas ficticias. Devorar
comida barata. No quiero el dinero de papá ni el
de mamá. No quiero su dinero ni su casa.
Aquí: mi novela política.
Aquí: lamer el suelo.
Aquí: la independencia.
Aquí.
La nada.
La urgencia. La impertinecia. La ruina. Las anfetas. La mierda sonora. No cabemos, vamos en el tren a las 10:47, sabemos o queremos saber que esta noche desapareceran esos sintomas, lo sabemos, el costo, todo tiene un puto costo, porque mañana con el sudor y las manos tiritando sin su estrella de anoche, vomitaras azul.
“Al final ella muere y él se queda solo, aunque en realidad se había quedado solo varios años antes de la muerte de ella, de Emilia. Pongamos que ella se llama o se llamaba Emilia y que él se llama, se llamaba y se sigue llamando Julio. Julio y Emilia. Al final Emilia muere y Julio no muere. El resto es literatura.”
— Alejandro Zambra, Bonsái
Cada segundo mas cerca de la mierda y las moscas ansiosas de lo que queda de carne. Activando al tiempo por inercia. Por este hueco que dejo el verbo amor. Hueco de sangre. Cicatriz sin lección. Olvido de memoria. Medicación enfermiza. Soy un niño bobo que llora por su globo. Soy un remedo de hombre que intenta no perder la esperanza, atándose al cuello un globo que huye. Un amor decido a matarse desde el mismo momento que se conjugo amor y adiós.
Escuchar la tormenta bajo un techo seguro, es una hipotesis de que no soportamos lo suficiente en el amor. Tu seguro estes durmiendo porque mañana trabajas y ya no te interesa mis insomnios. Por eso la certeza de que miro crepitar las gotas de lluvia que se tiran suicidas de las nubes y deseria llorarte en esa magnitud y borrarte.
La necedad
Puedo amar a la flor que cura al pavimento improvisando un matiz incalculable en la lingüística y el calculo infinistimal. Puedo amar los instantes con los amigos como fotos instantáneas de nostalgia. Ver a las escasas estrellas que crepita la noche y amar ese sentimiento universal del que hablaba el mojigato de Kant, que une al Cromañón con el homosapiens. Pero no puedo amar a esta cuchilla de lo que hoy en ignorancia llaman amor reaccionario y heteronormativo. Sin saber, sin conocer un sola ruptura que embestio al tiempo y lo desfragmentó en un abrazo. De guardar su rostro en los párpados. Esa típica historia de cuando dos ya es uno y ojalá fuera cero. El cliché mas arderoso. Más que matarse en los cigarrillos ingenuos y sus señales de humo a esa persona que te olvidara entre el smog de esta ciudad demasiado torpe para unir miradas entre calles existenciales. Si, aburre a los demás, la vieja historia de amor y fantasmas. Una simple tragedia de lo no dicho. Lo que se sepultara en mi boca que se abre como una herida, al gritar el autismo de no poder a verle desnudado los huesos. Intentar utilizar la semantica correcta para no decir que tengo miedo, de perderme, de no encontrar la salida de los ojos.
D
Asi con la sangre ya callada. Fuiste y en el silencio riman tus pisadas con huiste. Ahora, hay que pegar todos los trozos. Porque asi dentro es el derrumbe. La vida que crece ahorcada a las puntas sintuosas de tu pelo. Historia del pelo, Que creecia a la velocidad de la caricia, a la velocidad de las plantas. Dentro de ti, El arbol del que hablaba pizarnik, donde uno puede ver ocasos con los ojos ahogados y el cuerpo agitado por el viento que ya no entrara mas en uno. Y asi te espero en el sueño, aun que tu estes en la realidad, dispuesta a entregar la inocencia clamada, pues el desvivido de tu piel es solo lo que intuye a este muerto. La unica luz que en su exceso no ciega.
Sentí mucha pena, pena por mi, quise perdonarme, pero no pude, comprendí que hacia falta tiempo, días, horas, años. Pero en la pena tomé una navaja y sin razón alguna comencé a raspar y sacar tierra, hacer un marca, que simulaba un pozo. Tomé tu foto, lo recordé en el instante, la única que tenia, corrí por ella, no pensé en nada, los mocos me colgaban y los ojos me ardían. No sé cuanto tiempo estuve ahí, pero el hoyo era inmenso, al dejar caer tu fotografía así lo sentí. Casi que desaparecía tu nombre, tu rostro. Fue bueno enterrar a los muertos, nunca olvidaré este día, en el cual yo mismo me encargué de que no volvieras nunca más por aquí.
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