Te escribo porque hoy, atravesando días/recuerdos/lugares/lenguas, hoy he descubierto que escribir es la única forma de volver a creer. Te escribo porque quiero creer, porque hay algo dentro de mí que se disocia y se entrelaza y vuela cada vez que te nombro. Te escribo porque el frío, porque el silencio, porque la autopista son nuestros efímeros paraísos artificiales.
Te escribo para aproximarme a la inocencia, a esa extraña suerte de ceguera que un día tuve y quizás nunca más vuelva a tener. Porque no sé no buscarte, no sé no encontrarte en un futuro impostado. Por ello tengo heridas, por ello tiemblo, por ello me asusta el paso del tiempo y la atmósfera de rutina que nos prende.
Este es el motivo por el que te escribo
un solo poema que se continúa:
Este es, este es, este es
querida, mírame:
estoy librándonos de la masacre.
