La cama sin amante es un sepulcro encubierto.
Yo me poso desde hace dos meses, atado al ataúd del sueño por unos tobillos rotos.
Tengo metal dentro de mi.
El corazón bombardea una sangre sin sentido.
He fallado y los amigos son simples recuerdos que visito para revivir.
Mori aquel dia que te conocí.
La vida cantaba atraves de tu cabello, era perceptible desde un satélite aural.
Tus manos pintaron otro mundo donde yo era niño en una rambla de pulcros paracaídas.
Yo caí tiempo después de tu adiós.
Pero quede a medias.
En un limbo donde me acurruco con posición fetal, tratando de volver a cuando no pensaba. Era litio o nutrimento que mi padre tallo en un esperma.
Yo no te conocía, mientras mamá hojeaba su vientre hinchado pensando que nacería una historia alegre.
Yo mori aquel dia que te conocí, angel de alas deletreas.
Mori porque la vida no es sangre caliente ni pensamiento en autoconciencia.
Es verte y palpar esas manos artistas que defienden un mundo donde ya no quepo yo.
Tu cabes aun en mi lenguaje a fuerza de preguntar a la memoria porque el subconciente por salvarse no te destruye.
Y tengo miedo de que este signo ¿ sea donde me ahorque.