Regalame un suéter tuyo.
Para impregnar de aroma primavera este escueto invierno, donde las nubes penden sogas de falsos suicidas.
Quiero tu abrazo en esa tela, venida de la materia prima de 3 continentes.
Quiero sentir el sufragio de arropar con el un calor eterno y eternamente en nostalgia.
Regalame un suéter y yo seré nido donde aprenderás a levitar suavemente entre el linaje del algodón de mis profecías.
Abrazarme con tu suéter es como abrazarte y aprender a quererme.
Quiero ese suéter y ser un trabajador infatigable de recordarte, como los trabajadores que lo zurzieron esperando su sueldo.