La ciudad de las flores secas

(La ciudad de las flores secas es aquél lugar donde nos arrojaron a nuestra suerte. Es el paraíso onírico de una sociedad plástico-burguesa que atrae turistas para fotografiarlos junto a los cavares de nuestra dignidad. Donde el descontento es la anestesia que debemos pagar para aguantar un mes más pintando asfalto, simulando flores, pretendiendo sonrisas en este lugar en donde cada cinco minutos se levanta un edificio, donde la civilización es el eufemismo palpable de una sociedad capitalista que no quiere más que seguir así que se destruye cada tarde azotando la cabeza frente a una vitrina. Y quizás es destrucción lo que buscamos en ella, quizás mañana al despertar todo esto se habrá derrumbado, no existiremos pero será lo mejor).