Cuando llueve no me pongo melancólico, ni mucho menos. Simplemente tengo la impresión de que el clima le hace justicia, al fin, a la grisura general de la existencia. Adiós, hipocresía del trópico; que el sol regrese a su rincón de la galaxia y nos deje contemplar por una vez la oscuridad sin huecos que se cierne sobre nosotros, tristes mortales ataviados con falsos tenis Nike llenos de lodo.