Tengo hundimientos por todos lados.Como si todo quisiera precipitarse al mendrugo corazón.
Los brazos largos y lánguidos para apenas cortar flores. La cara, El ultimo rastro donde me perdí. La mirada refleja solo el dejo de esta sin importancia. Charquitos de tinto. Y los cabellos aun tiene complejo de ave. La dentadura, algo amarillenta, por la bala del tabaco, por la ausencia de la higiene de tus labios. El torso, donde la anatomía enseña a los internistas de los hospitales los nombres impronunciables de ciertos huesos. Las piernas, hebras de un andar sin andar. Y los pies, lo único hermoso que tenia, lo envidiable frente a ninfas. Ahora desechos. Y veo a mi cuerpo, y tanteo una caricia un perdón. Pero lo padezco. Estoy enfermo de el. Espero el vomito, una delgadez definitiva. Una curva en mi pelviz que me mande directo a tramar la nada.