Las enfermeras de este hospital tenian senos radioactivos. Eran blancos y brillaban más que la luna al copular con el sol. Mas que el rozar de los dientes en el primer beso. Todos los pacientes de este psiquiatrico se confundian con la medicalizacion. Hoy la tristeza ya no es una locura. La locura es el futuro. Los senos de estas enfermeras se han vuelto lechugas desinfectadas y eso si da mucha tristeza.