Penso que cortarse el pelo, era el principio de la ligereza.
Que la tristeza escurrirá por esa ausencia.
y descansaría de la  sombra de la luna, que hunde sus ojos y justifica las ojeras.
Los raspones en su debil piel. Donde las caricias vacias afilaban de rojo sus brios.
Penso cortarse el pelo, y se le callo la cabeza.
Ahora bella y vacía no sabe que cortarse.